Vacunación Infantil

Probablemente tu hijo preferiría hacer un millón de otras cosas antes que ir al médico a que le pincharan. Pero antes de intentar librarse de ir al médico, recuerda que las inyecciones son importantes para su salud. Las inyecciones conocidas como vacunas se administran para protegerle de algunas enfermedades bastante serias. Además, ese dolor y malestar que tiene en el brazo no va a ser algo que dure para siempre.

Las inyecciones le protegen porque contienen un poquito de germen o una versión del germen muerto o muy debilitado. Inyectarle un germen entero y vivo le haría tener una enfermedad (como el sarampión o la varicela). Pero darle únicamente parte del germen (muerto o muy debilitado) no le hace tener ninguna enfermedad. Más bien, lo contrario. Su cuerpo acaba protegiéndole de la enfermedad al convertirse en inmune.

Parte del sistema de defensas del cuerpo (los llamados anticuerpos) permanecen en el tras recibir una vacuna, para poder así combatir la enfermedad por si vuelve a estar expuesto a ella.

Los niños reciben sus primeras vacunas justo después de nacer y luego, regularmente, hasta cumplir los 2 años. La siguiente vez que reciben una vacuna es a los 4 o 5 años. La mayoría de vacunas se administran mediante una inyección y con una aguja. Suelen ponerse en el brazo y a veces en la pantorrilla. Los médicos buscan una parte de tu cuerpo donde no le duela demasiado.

Vacuna Bebes

Los niños necesitan las inyecciones porque pueden tener enfermedades graves que les hagan estar muy enfermos y las vacunas sirven para protegerles de ellas. Como la mayoría de niños que reciben vacunas, es muy poco probable que conozca a alguien que haya tenido esas enfermedades.

¡Algunas enfermedades ya ni existen porque todo el mundo se vacuna contra ellas!

Existen algunas vacunas (como las de la varicela, la gripe y la neumonía) que también se administran para evitar que los niños enfermen.

La mayoría de escuelas y campamentos de colonias exigen que los niños se hayan vacunado para que las enfermedades no se contagien de un niño a otro. Así pues, si de verdad quiere ir a ese campamento de verano, es importante que le hayas puesto al día en lo que se refiere a vacunas.

Lo bueno de las vacunas es que a medida que va creciendo, cada vez tiene que ponerse menos. Como su inmunidad es en muchos casos de por vida, no necesita vacunas para protegerse contra enfermedades como el sarampión o las paperas. Recibe la mayoría de las vacunas cuando es bebé y es muy probable que ni se acuerde de ellas. Cuando es mayor, ciertas vacunas, como la del tétanos, tiene que administrarse cada 10 años para que continúe estando protegido. El tétanos le protege de una grave enfermedad que puede tener si pisas un clavo oxidado o si se corta, por ejemplo, con una vieja ventana.

Recibir una vacuna puede dolerle. Aunque hay cosas que puedes hacer para facilitarle las cosas.

Tal vez quieras llevarle su juguete preferido a la consulta del médico o bien una revista o un tebeo que pueda mirar cuando le están poniendo la inyección. También puedes preguntarle al médico si puedes ponerle los auriculares y escuchar su canción favorita. Si consigue pensar en otra cosa que no sea la vacuna, ésta no le dolerá tanto. Otra buena técnica es mirar hacia otro lado cuando le pinchen. Y también puede apretar con fuerza la mano de la persona que le acompaña.

Vacuna Niños

Cuando haya pasado, no tendrá que preocuparse más. Y sólo habrá unos cuantos segundos de dolor.

Tras recibir una vacuna, puede dolerle algo el brazo. Puede tenerlo dolorido o sentir calor. Puede que el sitio donde se la pusieron esté enrojecida o le haya salido un bultito duro. También tendrá algo de calor, como si tuviese fiebre.

Puedes probar a ponerle hielo, envuelto en una toalla, en el sitio donde le pusieron la inyección. O si no se siente bien, ponle un paño empapado en agua caliente. También puede tomar un analgésico si tiene mucho malestar. Pero no que no tome una aspirina, porque eso podría causarle otros problemas.

Vacuna Reacción

Pronto, sin embargo, se sentirá mejor. Millones de niños reciben vacunas y muy pocos llegan a tener algún problema. La mayoría de veces, pueden hacer vida normal después de una inyección.

Hay que dejar que el médico le ponga la vacuna que más le conviene. ¡Es un pequeño precio que hay que pagar para evitar ponerse enfermo!


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