Qué son y para qué sirven las vacunas

La vacunación constituye una de las estrategias más efectivas de prevención con la que cuenta la salud pública en la actualidad. La vacunación debe considerarse uno de los factores que más ha contribuido en la lucha contra las enfermedades infecciosas, y ha disminuido considerablemente las complicaciones y la mortalidad asociadas con éstas. Actualmente no se puede considerar la vacunación a la edad pediátrica como una actividad diferenciada de la vacunación del adulto, ya que debemos pensar en la persona como un todo en las diferentes edades y situaciones en que están indicadas determinadas vacunas; por tanto, se puede hablar de calendario de vacunación de la persona para tener una visión integradora de esta actividad preventiva tan importante, a lo largo de toda la vida.



Los sanitarios tienen un papel fundamental a la hora de conseguir una amplia cobertura de vacunación de las personas.

Tipos de vacunas

Tipos de vacunas

Vacunas Inactivadas

Gérmenes completos, toxoides o fracciones antigénicas purificadas, diversas dosis, inmunidad humoral, repuesta poco intensa y poco duradera, estables, no patogenicidad, pueden administrarse simultáneamente.


Bacterianas

  • Enteras
    1. Cólera parentera
    2. Fiebre tifoidea parenteral
  • Toxoidas
    1. Tétanos
    2. Difteria
    3. Tosferina acelular
  • Polisacáridos
    1. Neumocócica
    2. Fiebre tifoidea
  • Conjugadas
    1. Haemophilus influenzae B
    2. Neumocócica
    3. Meningocócica

Víricas

  • Enteras
    1. Gripe
    2. Polio Parenteral (Salk)
    3. Rabia
    4. Hepatitis A
  • Fraccionadas
    1. Gripe
  • Recombinantes
    1. Hepatitis B

Vacunas Atenuadas

Microorganismos que han perdido su virulencia, generalmente dosis única, inmunidad celular y humoral, repuesta inmunitaria intensa y de larga duración, lábiles y cierto grado de patogenicidad.


Bacterianas

  1. Tifoidea oral
  2. Cólera oral

Víricas

  1. Triple Vírica
  2. Varicela
  3. Fiebre amarilla

Como se deben poner las vacunas

Como se deben poner las vacunas

  • Todas las vacunas pueden aplicarse en el mismo momento si se aplican en lugares anatómicos distintos.
  • Se pueden administrar simultáneamente o con cualquier intervalo entre ellas cuando se combinan dos vacunas inactivadas o la combinación de vacuna inactivada con atenuada.
  • Las vacunas atenuadas si no se administran simultáneamente se deben administrar con intervalo entre ellas de 4 semanas.
  • Si se interrumpe una pauta de vacunación no es necesario reiniciarla, se continuará con la siguiente dosis que corresponde en la pauta de esa vacuna, es decir, "vacuna dada, vacuna contada".
  • Si los intervalos de tiempo entre dos dosis administradas de una vacuna son menores a los recomendados, se considerará como no administrada la segunda de dichas dosis por inferir con la repuesta inmunitaria y la protección proporcionada, por lo que debe administrarse nuevamente.
  • Todo paciente debe poseer un carnet que informe de las vacunas recibidas, constando el tipo de vacunas, dosis administradas, fecha y lugar de administración. Estos datos deben quedar reflejados igualmente en su historia clínica.
  • Se debe realizar una anamnesis previa a la vacunación e informar al paciente sobre la vacuna que administraremos, sus beneficios y sus posibles reacciones adversas.

Contraindicaciones de las vacunas

Absolutas

  • La alergia severa a dosis previas (anafilaxia) o a alguno de sus componentes como las proteínas de huevo.
  • Las vacunas atenuadas en el embarazo.
  • Los trastornos neurológicos evolutivos de causa desconocida que contraindican la vacuna antipertusis.

Falsas contraindicaciones

  • Enfermedad leve o menor.
  • Proceso neurológico estable.
  • Tratamiento con antibióticos
  • Historia previa de rubéola, parotiditis, sarampión o tos ferina.
  • Dermatitis, eccemas o infecciones dérmicas localizadas.
  • Temperatura ambiental alta (verano).
  • Exposición a una enfermedad o convaleciente.
  • Conviviente con una embarazada.
  • Lactancia.
  • Recién nacidos prematuros.
  • Alergia a productos que no están en la vacuna.
  • Historia familiar de alergias a vacunas.
  • Necesidad de practicar una prueba de Mantoux.
  • Alergia a otras sustancias diferentes de las vacunas.
  • Tratamiento con corticoides a dosis bajas.

Contraindicaciones relativas

  • Enfermedad aguda con fiebre superior a 38,5ºC.
  • Tuberculosis: se retrasará la vacunación hasta que hayan pasado 2 meses desde la finalización del tratamiento.
  • Inmunodeficiencias primarias (hipogammaglobulinemias y disglobulinemias) y secundarias (leucemias y linfomas) y corticoides a dosis elevadas o tratamientos inmunosupresores.
  • Pacientes infectados con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

La vacunación constituye la actividad preventiva más beneficiosa de la que disponen actualmente los profesionales sanitarios y tienen un papel fundamental para informar y garantizar las mejores prácticas en su utilización. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, constituyen una oportunidad extraordinaria para difundir estas buenas prácticas y facilitar la colaboración internacional.

La solución de los problemas derivados de un uso inadecuado de las vacunas no se pueden resolver aisladamente y por tanto la colaboración entre los países europeos es fundamental, aprovechando las diferentes experiencias en este campo, minimizando la posibilitad de duplicar esfuerzos y mejorando la respuesta delante de amenazas como las pandemias.


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